Unión Nacional Sinarquista

Por un México más justo y humano

Cada vez más, México huele a sangre

ASESINAN A ESTUDIANTES

Cada vez más, México huele a sangre

Se cuenta que durante su campaña como candidato presidencial en  1929,  el maestro José Vasconcelos viajaba en tren acompañado por un grupo de jóvenes universitarios a quienes preguntó: ¿a qué huele el paisaje mexicano?

Alguno contestó que a nopal, otro que a maguey y pulque, uno más que a tequila y agave…

Cuando en ese tono iban las respuestas, el maestro les dijo: se equivocan; “el paisaje mexicano huele a sangre”.

Como casi siempre Vasconcelos tuvo razón, pues desde el tiempo prehispánico se ofrecieron sabrá Dios cuántos millares de corazones humanos a Huichilobos, después vino el derramamiento de sangre por las batallas de la conquista; luego las cuotas de sangre y muerte por  larga guerra de Independencia, más tarde la lucha fratricida en la guerra de la reforma,  en  la Revolución Mexicana; en  la guerra cristera, la represión de Topilejo contra jóvenes vasconcelistas, las matanzas de sinarquistas inermes, los centenares de Mártires del 2 de enero en León Guanajuato; la matanza de estudiantes del 68 en la Tlatelolco…

La violencia en México es una lamentable parte de su historia.

En la actualidad, la cultura de la violencia y de la muerte es creciente y espeluznante. Ahí están  los crímenes horrendos, las matanzas de inocentes, los numerosos desaparecidos, los asesinatos de secuestrados,  las agresiones  intrafamiliares, son el pan nuestro de cada día.

A lo anterior, deben sumarse  decenas de miles de asesinatos legales que se registran en el Distrito Federal por la creciente vía del aborto legal y provocado.

Por eso hay que decirlo sin titubeos y con todas sus letras: El PRD es un partido genocida.

¿Hay esperanza de que la nuestra deje de ser la paz de los sepulcros?

¿Hay posibilidad de que se recobre la seguridad pública y se ponga fin a la cultura de la muerte?

Queremos pensar que sí, a condición de que se parta de una diagnóstico acertado para aplicar la medicina correcta.

El  problema es multifactorial y en él  ha de enlistarse la expulsión de Dios en muchos de nuestros hogares y nuestras escuelas, la presencia cruel y corruptora de la delincuencia organizada; la promoción del tener por encima del ser; la corrupción predominante en  los partidos y la clase política, la desintegración de la familia; la comercialización mediática de la violencia y los antivalores, el ensanchamiento que separa a los muchos que carecen de lo indispensable para vivir frente a los pocos enriquecidos hasta el insulto.

El problema no es sólo policíaco y militar. Lo urgente, lo indispensable es que esas causas se supriman y no sólo se combatan sus efectos.

Se requiere que se reasuman los valores morales, que venga pronto la reconversión de los gobernantes, pero también de los gobernados.

El hombre debe ser el hermano y no el lobo del hombre.

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Esta entrada fue publicada el 30 octubre, 2014 por en NOTAS INFORMATIVAS.
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